Desde el Instituto de Investigación Pesquera (Inpesca), su director ejecutivo, Aquiles Sepúlveda, valoró este logro como un reconocimiento a la calidad del conocimiento generado en torno a esta pesquería a lo largo de las últimas décadas.

“Para todo el sistema pesquero de la merluza común, este es un gran hito. Desde la perspectiva de la ciencia, se ha logrado una certificación que cumple con los más altos estándares a nivel mundial, con la participación de expertos nacionales e internacionales, lo que permite garantizar que la ciencia que se realiza cuenta con un respaldo sólido y reconocido”, señaló.
Uno de los elementos centrales que permitió alcanzar este estándar es la robustez del sistema de información científica que sustenta la gestión de la pesquería. Desde los años 90, la merluza común ha sido objeto de un seguimiento sistemático que ha permitido comprender su dinámica biológica, su distribución y su interacción con el ecosistema.
“Esta pesquería tiene la particularidad de haber sido monitoreada permanentemente a lo largo de su desarrollo. En la pesca industrial, esto se traduce en la presencia de observadores científicos a bordo y en una recolección constante de datos que nos permite entender aspectos clave como su alimentación, distribución y cambios en el tiempo”, explicó Sepúlveda.
Este trabajo ha sido determinante para implementar buenas prácticas pesqueras y fortalecer la base científica que hoy respalda procesos de certificación internacional como el MSC.

“Lo que hemos aportado desde la ciencia ha permitido demostrar que esta pesquería se está manejando en un contexto sustentable. El recurso ha ido mejorando su condición y existe una adecuada gestión que permite proyectar su sostenibilidad en el tiempo”, afirmó.
En esa línea, advirtió que el desafío hacia adelante será sostener y profundizar estas condiciones en el tiempo, con especial énfasis en el cuidado del ecosistema y del hábitat donde se desarrolla la pesquería.
Consultado por los cuestionamientos que históricamente ha enfrentado la pesca de arrastre, Sepúlveda sostuvo que este tipo de certificaciones se construyen sobre evidencia y procesos rigurosos de validación internacional.
“Los cuestionamientos siempre existen y todo proceso es perfectible. Pero lo relevante es que expertos internacionales han validado un sistema asociado a una pesquería que ha demostrado estar bien manejada en sus distintos aspectos: ecosistémico, de sustentabilidad del recurso y de gestión”, indicó al finalizar.
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